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PREGUNTAS

FRECUENTES

 

Aquí podrás encontrar la recopilación de preguntas más frecuentes hacia el área científica y técnica del Mef.

 

1. ¿Qué son los fósiles?

2. ¿Qué debo hacer en caso de encontrar un fósil?

3. ¿Cómo se forman los fósiles?

4. ¿Cómo se preservaron los huevos de dinosaurio sin romperse?

5. ¿Cómo se calcula la antigüedad de los fósiles?

6. ¿Cómo estudian los ambientes y los cambios climáticos que hubo en el pasado?

7. ¿Si los fósiles fueron enterrados por sedimentos y lava, porqué aparecen expuestos o muy cerca de la superficie?

8. ¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?

 

 

1. ¿Qué son los fósiles?

Los fósiles son restos de organismos preservados en la corteza terrestre. Pero también se consideran fósiles a los indicios de su existencia o actividad.

En otras palabras, los fósiles no son sólo los huesos o troncos que a menudo se identifican como tales. Los paleontólogos buscan además diversos indicios o señales tales como huevos, nidos, pisadas y hasta excrementos (estos últimos denominados coprolitos). A estos indicios de actividad o presencia de un organismo se los denominan “trazas fósiles”.

Sólo una pequeña proporción del total de las plantas y de los animales que vivieron en el pasado se ha preservado en forma de fósiles. Ellos son verdaderas evidencias del cambio, huellas de épocas geológicas pasadas que nos cuentan de sí mismos y del ambiente en el que aquellos seres vivieron.

Los investigadores se interesan en otros aspectos relacionados con los fósiles, más allá de describir sus características. Ellos incluyen:

- Comprender su funcionamiento anatómico.

- Interpretar los cambios evolutivos sufridos por la especie.

- Determinar la edad del fósil a partir del registro geológico.

- Ubicarlo en el árbol evolutivo de la especie (filogenia), entre otros.

Por ese motivo, les interesa contar con ejemplares originales que luego comparan con otros (a veces descriptos en la literatura científica). También examinan los restos a la luz de otras evidencias disponibles, como las trazas de su actividad preservada en las rocas, cambios ambientales evidenciados en las capas geológicas, etc.

Un investigador puede estar pocos días con un material, pero también puede dedicarle años. Incluso otros científicos pueden desear estudiar o reexaminar aquel fósil bajo la luz de nuevos descubrimientos.

 

2. ¿Qué debo hacer en caso de encontrar un fósil?

En principio, no hay que intentar removerlos y/o tomarlos como recuerdo u objetos personales de colección, ya que esto se encuentra penado por la Ley Nacional Nro. 25.743 “Protección y Patrimonio Arqueológico y Paleontológico” y por la Ley Provincial Nro. 3599 “Régimen de las ruinas y yacimientos arqueológicos, antropológicos y paleontológicos”.

Esto es lo que marca la Ley. Pero, ¿cuál es el espíritu de estas normas? La extracción sin las precauciones de un especialista puede dañar o incluso provocar la pérdida de fragmentos cruciales para la comprensión de ese registro de vida prehistórica que podría ser único.

Por otro lado, si se extrae un fósil sin tener en cuenta la información del entorno en que se halla puede implicar la pérdida irrecuperable de información fundamental para comprender aún más la vida de estos seres del pasado. Por ejemplo, interesa saber qué clase de sedimentos contienen al fósil, en qué posición se encontraban o la era geológica a la que pertenecieron.

Asimismo, los fósiles deben estar disponibles para generaciones futuras, por lo cual deben ser depositados en un sitio adecuado para su preservación a lo largo del tiempo, como las colecciones de los museos.

El correcto modo de proceder en caso de encontrar un fósil es comunicarse con la autoridad de aplicación provincial, la cual tiene a cargo la aplicación de la Ley Nacional como así también la Ley Provincial. En el caso de la provincia de Chubut, la autoridad de aplicación está representada por la Secretaría de Cultura de la Provincia.

Debido a la gran extensión territorial del Chubut, esta Secretaría trabaja en conjunto con otras instituciones, como por ejemplo la Policía provincial y las municipalidades. De esta forma, otro camino para manifestar la presencia de un fósil es hacerlo a través de la comisaría o municipio más cercanos a su domicilio, quienes de inmediato se comunicarán con la Secretaria de Cultura para determinar los pasos a seguir.

Otra alternativa es comunicarse con una institución científica reconocida, como un museo o una universidad, para que estos, en colaboración con la Secretaría de Cultura, determinen los pasos a seguir.

 

Resumiendo: ¿Qué hacer si encuentra un fósil?

> No extraer los fósiles ni sacarlos del lugar.

> Comunicar el hallazgo a la Secretaría de Cultura o, si no es posible, a un museo u otra institución científica reconocida, o en la comisaría más cercana.

 

3. ¿Cómo se forma los fósiles?

La investigación de los cambios que ocurren a un organismo desde que muere hasta que es hallado en forma de fósil es tema de la Tafonomía, una de las especialidades de la Paleontología. Descifrar esta historia de los fósiles, ya sea en forma individual o en asociaciones, no es sencilla, ya que la fosilización no es un fenómeno común.

En este largo proceso, el organismo sufre importantes cambios físicos y biológicos. Estos pueden incluir roturas, marcas o variaciones en la disposición de los huesos. Cuando el fósil es recuperado, estas señales ayudan a desentrañar parte de la historia "post mortem" del organismo.

 

4. ¿Cómo se preservaron los huevos de dinosaurio sin romperse?

Los dinosaurios que reinaron sobre la Tierra hace más de 65 millones de años, cuidaban a sus huevos de manera similar a muchas aves modernas: construyendo un nido para protegerlos y abrigarlos. Parecían preferir el suelo cerca de los ríos y allí los colocaban, sin enterrarlos. Los nidos hallados en distintos lugares contenían hasta un máximo de 11 huevos, a menudo dispuestos en círculo.

¿Cómo logra un huevo durar decenas de millones de años sin romperse?

En primer lugar, la enorme mayoría no llega: si el pichón no nace, el huevo puede ser destruido de muchas formas. Pero ocasionalmente, se han dado varias circunstancias que han conducido a la preservación del huevo hasta nuestra época.

El largo proceso se inicia con el desborde del río, arrastrando arena y otros sedimentos que cubren el huevo sin romperlo. Luego, se abren dos posibles mecanismos de fosilización:

Algunos huevos sufrieron un proceso de petrificación sólo en la cáscara. En otros, la invasión mineral alcanzó también a su interior. En este caso, el relleno del huevo por ópalo (sílice amorfa) debe haber ocurrido por los pequeños poros que tiene la cáscara. Por supuesto que en ese momento ya no quedaba ningún vestigio de los componentes orgánicos del huevo.

Posteriormente, los esfuerzos tectónicos y la intensa y continua erosión de los sedimentos, dejó a la roca portadora de los huevos al descubierto. Esto permitió que los mismos fueran descubiertos por los paleontólogos.